Con apenas 25 años, Agustina Albarracín acumula dos décadas dentro del karate. Lo que empezó como una actividad para aprender a defenderse terminó convirtiéndose en su forma de vida. Hoy es sensei y lidera una delegación de ocho tucumanas que viajará a Rosario para competir en el Open de Karate, un torneo exclusivo para mujeres que se realiza cada año en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Mujer.
El vínculo de Albarracín con el arte marcial comenzó cuando tenía apenas seis años. Con el tiempo, la relación con el deporte creció hasta convertirse en una trayectoria de 20 años dentro del dojo.
“Empecé a los seis porque mi papá quería que aprendiéramos a defendernos. Él no practicaba, pero ahora empezó de grande y es uno de mis alumnos. Se cambiaron los roles”, contó.
Ese recorrido la llevó a asumir hace algunos años la responsabilidad de ser instructora, cuando su antiguo maestro debió retirarse.
“Mi sensei me dijo que estaba capacitada porque ya había rendido para cinturón negro y me dio la oportunidad”, relató.
Actualmente Albarracín está al frente de la Escuela Modelo de Karate, un espacio con cerca de 30 años de historia que ella dirige desde hace cuatro. Allí entrena a niños, jóvenes y adultos tres veces por semana.
“La escuela funciona hace mucho tiempo, pero yo la manejo desde hace unos años. Damos clases lunes, miércoles y viernes”, explicó.
La escuela funciona en el colegio Nueva América, en Perú 373, y recibe a personas de todas las edades.
“Son todos bienvenidos, sin diferencia de género. Desde los cinco hasta los 50 o 60 años. Lo único que se necesita son ganas”, aseguró.
Uno de los objetivos centrales de Albarracín es fomentar la participación femenina dentro del karate, un ámbito que históricamente ha tenido mayor presencia masculina. Desde su rol como entrenadora intenta visibilizar el trabajo de las mujeres y alentarlas a sumarse a la disciplina.
“Siempre hubo más hombres que mujeres en el karate, pero últimamente se están acercando muchas chicas con ganas de aprender a defenderse y demostrar que también tienen fuerza”, explicó.
En ese sentido, considera que el deporte también contribuye al desarrollo personal.
“No es solo algo deportivo. Tiene mucho de espiritual y mental, y eso ayuda a que las chicas ganen confianza y autoestima”, afirmó.
Ese impulso se refleja en el grupo que viajó a Rosario para participar del Open de Karate, un torneo nacional exclusivamente femenino que se realiza cada año en distintas provincias. En esta edición la sede será la ciudad santafesina y Tucumán estará representada por una delegación de ocho competidoras.
“Justo esta noche estamos viajando con las chicas. Este torneo se hace todos los años para esa fecha y en esta edición vamos ocho representantes de Tucumán”, explicó Albarracín.
La sensei también destacó que el equipo llega a la competencia luego de una preparación exigente que comenzó a principios de año.
“Hicimos una pretemporada desde enero porque ya sabíamos que íbamos a competir. Entrenábamos por la mañana la parte física y después trabajábamos la técnica de combate”, detalló.
Con el correr de las semanas, el entrenamiento se intensificó.
“En febrero ya estábamos con doble turno todos los días y algunas también sumaron gimnasio”, agregó.
Dentro del grupo hay atletas con distintos niveles de experiencia. Una de ellas es Candela Diez, quien integra la selección argentina de karate y combina su preparación en el dojo con entrenamientos específicos del equipo nacional.
“Con ella el trabajo es un poco más exigente. Entrena conmigo y también con la selección, además de sumar gimnasio y nutrición”, explicó Albarracín sobre el proceso de alto rendimiento que atraviesa su alumna.
Para muchas de las competidoras, el viaje a Rosario también tendrá un componente especial fuera del tatami. La mayoría no conoce la ciudad y esta será su primera experiencia compitiendo allí.
“Para mí es el segundo viaje, porque el año pasado ya estuve compitiendo, pero para varias de mis alumnas es la primera vez que van a Rosario”, comentó la entrenadora.
Más allá del resultado deportivo, Albarracín entiende que el objetivo principal es seguir consolidando la presencia femenina dentro de la disciplina. En sus clases intenta transmitir una idea que va más allá de la competencia.
“Al principio es normal tener miedo porque uno no conoce el deporte, pero cuando empiezan a entrenar se vuelven muy aguerridas. La competencia las hace más fuertes de cabeza y de cuerpo”, sostuvo.
A pesar de su juventud, la sensei ya proyecta un camino a largo plazo dentro del karate. El crecimiento del grupo de mujeres que entrena en su dojo es, según cuenta, uno de los motores que la impulsa a seguir trabajando.
“La llegada de más mujeres me hizo más fuerte a mí también. El reconocimiento de mis alumnos es algo muy reconfortante”, expresó.
De cara al futuro, Albarracín tiene claro qué le gustaría lograr dentro del deporte que practica desde la infancia.
“Quiero seguir creciendo como entrenadora y también como atleta de competición”, afirmó.
Mientras tanto, continúa impulsando un proyecto que busca abrir las puertas del karate a cada vez más mujeres en Tucumán.